20 julio 2026
El aforo del olivar andaluz prevé superar el millón de toneladas en un clima de tensión por la caída de precios
La Junta de Andalucía estima una producción de 1.080.900 toneladas para la campaña 2025/2026, mientras las organizaciones agrarias alertan de pérdidas millonarias debido al desplome de las cotizaciones en origen.
Andalucía, 20 de julio de 2026 — El sector del aceite de oliva afronta la recta final de la actual campaña con la mirada puesta en la próxima cosecha y en unos precios que mantienen en vilo a los agricultores. La Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía ha presentado el primer aforo para la campaña oleícola 2025/2026, estimando una producción regional de 1.080.900 toneladas de aceite de oliva.
Esta cifra supone un descenso del 5,5% respecto a la producción final de la campaña pasada, aunque se mantiene casi un 20% por encima de la media de los últimos cinco años, confirmándose como una cosecha de nivel medio. Jaén sigue siendo el motor indiscutible del sector, concentrando más del 40% de la aceituna de almazara de toda la comunidad, seguida de provincias como Córdoba y Sevilla, que experimentará un ligero repunte.
Precios por debajo de la rentabilidad
A pesar de que las lluvias primaverales favorecieron el desarrollo inicial del cultivo, las altas temperaturas del verano han generado incertidumbre. Sin embargo, la mayor preocupación del sector no está en el clima, sino en el mercado.
Actualmente, el sistema de información de precios POOLred sitúa el aceite de oliva virgen extra (AOVE) en el entorno de los 3,40 €/kg, mientras que el virgen cotiza sobre los 3,17 €/kg y el lampante ronda los 3,00 €/kg.
Organizaciones agrarias como UPA Andalucía han lanzado la voz de alarma, denunciando que los olivareros tradicionales están perdiendo más de 4 millones de euros al día al tener que vender por debajo de los costes de producción, en lo que califican como un escenario de precios «artificialmente bajos».
Escasez de existencias en las almazaras
A esta compleja ecuación de rentabilidad se suma el ritmo de ventas. Según los últimos datos, las almazaras ya han sacado al mercado más del 82% del aceite producido durante la presente campaña. Este alto nivel de comercialización deja unas existencias muy ajustadas de cara al enlace con la nueva cosecha de otoño, lo que, en teoría, debería tensionar al alza los precios, un efecto que el agricultor tradicional todavía no está notando en origen.
El sector se enfrenta ahora al reto de mantener la viabilidad económica de las explotaciones familiares de cara a la campaña de recolección que comenzará oficialmente en octubre.